Verás, mi hermanastra Kenzie siempre ha sido un poco salvaje, y se enteró de a qué me dedicaba. Digamos que le interesó mucho, y muy rápido. Tiene 22 años, es rubia y, ¿a que no lo adivinas? Tiene un no sé qué. Me confesó que actuar en una película era una fantasía secreta para ella. Pensé, ¿por qué no traerla para una especie de prueba?

Esperaba que estuviera nerviosa cuando llegó al set. Pero en el segundo en que la cámara se encendió, toda timidez desapareció. Ella quería estar allí. Me dijo, en ese mismo instante, que yo aparecía en una de sus mayores fantasías. No hizo falta que me lo pidiera dos veces. Me puse a trabajar con la boca, saboreándola, sintiendo cómo todo su cuerpo respondía. Ya estaba tan excitada.

Luego fue su turno. Sonrió cuando me vio, una sonrisa de esas de verdad, y me llevó a su boca. La forma en que me miraba desde abajo mientras lo hacía... joder. La recosté y me introduje en ella. Estaba apretada, y no se mordió la lengua para decir lo mucho que le gustaba. No paraba de repetir lo loco que era que estuviéramos haciendo eso, y encima ante la cámara.

Resulta que es una natural. Se movía exactamente como se debe, tomando el control, cambiando de posturas. Se puso a cuatro patas, luego me montó, bajando con fuerza. Todo el tiempo me decía que quería repetirlo, que quería que fuera yo el que estuviera con ella siempre.

Al terminar, estaba convencido. Esta chica nació para esto. Es el nuevo tipo de chica de al lado, pero, ¿una vez que se quita la ropa? Olvídalo. Va a volver loca a la gente. Si la ves, la recordarás. Créeme.